No hay balanza.
Ésta cayó estrepitósamente
Doblando el fiel
Que escudriñabamos
Hasta la obsesión.
El peso del capital
Aplastó a la solidaridad.
Los bienes fluyen
En un arroyo de cristal
Al que nada se adhiere,
Ni a los lados ni al fondo.
Parten de su origen
Hasta el gran aljibe
Donde tornarán
En aguas pútridas e infectas.
Las fuentes son herméticas,
Están selladas,
Tan sólo tímidos catéteres
Surten el gota a gota
Para mantener el hilo vital
De quienes sostienen el sistema.
Allá en el aljibe
Se cuece la indolencia
Al fuego lento de la codicia
Para servir la amarga sopa
Que tan sólo degustarán
las más oscuras y adyectas almas.
CEI comenzo su andadura como un blog de poesía clásica con un cierto contenido personal, que poco a poco fue tomando más protagonismo, hasta llegar a la actual fase en la que el sentimiento predomina sobre el entorno.
viernes, 7 de febrero de 2014
¿Un mundo feliz?
martes, 4 de febrero de 2014
El candil
Fría es la luz que emite
Un alma deprimida,
Fría como el viento de enero.
Tililante cual candil.
Triste y desangelada
Como un tubo fluorescente,
Pero habita en ella
Un inmenso sol.
El humilde candil
Aguarda el calor
Que le inicie,
La apasionada llama
Que lo incite,
Resguardo de los vientos
Que lo inhiben.
Habido el bien
Que los males limite,
Se mostrará al mundo
La más grande de las estrellas.
lunes, 3 de febrero de 2014
Mar de aceite
Floto en un mar de aceite.
El horizonte es letalmente tedioso,
El más mínimo suceso me aterra,
Pues cae como plomo
Agitando el fondo cual tsunami.
Los últimos me hundieron
Hasta la desesperación
Y aun temo otros nuevos.
Su inminencia me hiere
Como el frío invernal,
Aun abrigo la esperanza.
El impulso no es homogéneo.
Lo no derrumbado se endereza.
Poco queda por abatir
Y aún hay mucho por erguir.
En esta oleica superficie
Lo que no te hunde,
Te eleva.
El horizonte es letalmente tedioso,
El más mínimo suceso me aterra,
Pues cae como plomo
Agitando el fondo cual tsunami.
Los últimos me hundieron
Hasta la desesperación
Y aun temo otros nuevos.
Su inminencia me hiere
Como el frío invernal,
Aun abrigo la esperanza.
El impulso no es homogéneo.
Lo no derrumbado se endereza.
Poco queda por abatir
Y aún hay mucho por erguir.
En esta oleica superficie
Lo que no te hunde,
Te eleva.
sábado, 1 de febrero de 2014
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