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martes, 7 de julio de 2009

El paréntesis

No tengo nada en el compás de espera.
En el lamento me consumo yerto.
Es un morir quedo, pausado y lento.
Estoy atrapado en la sellada esfera.

Los días siguen transcurriendo fuera,
Aquí no avanzan, pasan como el viento.
Quiero y los cuento, pero no los siento.
Vivirlos todos es lo que quisiera.

Tan sólo ansío rebasar la meta,
Cargo aquella losa que me fue impuesta,
Rogando aquel absurdo y cruel profeta,

Que pérfido y voraz mi vida resta,
Al tiempo que mi paciencia reta.
Saldré a la existencia tras esta cuesta.

Inocentes sin techo

¿Es existencia el dolor constante?
Penar, sufrir por no tener un techo.
Padre, Madre cobijando en su pecho.
Sentir el hambre torturando incesante.

Es muy real y a la par es denigrante,
Más sabiendo que otro tomó provecho,
Dejando a una criatura sin su lecho.
Es tan atroz, una herida sangrante.

Lo vemos todos los días, cegados,
Impasibles, mirando a otro lado.
Al tiempo son vendidos y comprados.

Ellos siguen buscando un ser amado.
Mostrad los instintos aletargados.
Rescatad a los niños de ese estado.

Dedicado a los niños abandonados, que son explotados, por quien debería ayudarlos

domingo, 5 de julio de 2009

El Caballero y el Dragón

El dragón se inquieta, ha despertado de su aparente siesta, y exige tributo.
Mi aparente mutismo ante la imposibilidad de dar crédito a mis palabras, en espera de que la verdad se mostrara por si sola, le molesta sobremanera, Se atiborró en su egoísmo, creyéndose poseedor de la razón, enardecido por el poder, pero ahora las verdades asoman, aparecen como una molesta indigestión.
Soy culpable, “mea culpa”, no debí esperar a que la luz lo cegara. No debí callar, aún sabiendo que no me creería.
Ahora, se cobrará el tributo, incapaz de digerir la evidencia. Me la escupe a la cara. Y me culpa de haberla ocultado.
No es menos culpable el que no muestra que el que oculta.
No callé por la imposibilidad de ser creído, sino por miedo, por cobardía ante la posibilidad de alentar su ira.
Posponer tu destino, no hace otra cosa que empeorarlo. Si te ataca, te has de defender, esconderte esperando a que su ira se aplaque. No es sólo cobarde, es estúpido. Nada se arregla por sí solo, tan sólo empeora.
Finalmente tendré que luchar. Nunca fue ese mi deseo, mas sabiendo que no es rival para mí, yo soy una bestia aún peor. Fue mi amor por él lo que me retuvo, el miedo a lastimarlo.
Debo expiar mi pecado de silencio. Mi penitencia será enfrentarme a él.

viernes, 26 de junio de 2009

El gorrión

Esta fábula es vieja, yo tan solo le puse rima.

En lo más duro del invierno,
Un gorrión vivía un infierno.

El frío lo atería,
Volar más ya no podía.

Cayó al suelo rendido,
Y en el se vio vencido,

Violentamente tiritaba,
Mientras agonizaba.

Una vaca se le acercó,
Y sobre el defecó,

Mala suerte se pensó,
Mas en calor entró.

Alegremente empezó a cantar,
Cuando noto la vida regresar,

Un gato oyó su melodía,
Y le sacó de la porquería.

Viendo en el un manjar,
No lo dudó en degustar.

Las dos moralejas:

Ni quien te cubre de inmundicia, te quiere mal.
Ni quien te saca de ella te va ayudar.

Aun estando de deshecho hasta el cuello, si puedes sobrevivir,
Cierra el pico por lo que pueda venir.
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