Esta fábula es vieja, yo tan solo le puse rima.
En lo más duro del invierno,
Un gorrión vivía un infierno.
El frío lo atería,
Volar más ya no podía.
Cayó al suelo rendido,
Y en el se vio vencido,
Violentamente tiritaba,
Mientras agonizaba.
Una vaca se le acercó,
Y sobre el defecó,
Mala suerte se pensó,
Mas en calor entró.
Alegremente empezó a cantar,
Cuando noto la vida regresar,
Un gato oyó su melodía,
Y le sacó de la porquería.
Viendo en el un manjar,
No lo dudó en degustar.
Las dos moralejas:
Ni quien te cubre de inmundicia, te quiere mal.
Ni quien te saca de ella te va ayudar.
Aun estando de deshecho hasta el cuello, si puedes sobrevivir,
Cierra el pico por lo que pueda venir.
CEI comenzo su andadura como un blog de poesía clásica con un cierto contenido personal, que poco a poco fue tomando más protagonismo, hasta llegar a la actual fase en la que el sentimiento predomina sobre el entorno.
viernes, 26 de junio de 2009
Voluntad
Como aquel naufrago con la botella,
Nos aferramos en esa esperanza,
Ignorando la debida templanza,
Con rumbo fijo a la quimera aquella,
Errando igual que la novel doncella,
Buscando en vano alguna semejanza,
Naufragas en la inútil añoranza,
La cual posiblemente veras bella.
¿El mensaje llegará a su destino?
Tal vez discurre por otro sendero,
No se allana solo tu camino.
En tu voluntad has de ser severo,
Solo tus actos dirigen tu sino,
Te guían recto, seguro y certero.
Esperar a que lleguen las soluciones es un atraso, tú impones tu destino.
Nos aferramos en esa esperanza,
Ignorando la debida templanza,
Con rumbo fijo a la quimera aquella,
Errando igual que la novel doncella,
Buscando en vano alguna semejanza,
Naufragas en la inútil añoranza,
La cual posiblemente veras bella.
¿El mensaje llegará a su destino?
Tal vez discurre por otro sendero,
No se allana solo tu camino.
En tu voluntad has de ser severo,
Solo tus actos dirigen tu sino,
Te guían recto, seguro y certero.
Esperar a que lleguen las soluciones es un atraso, tú impones tu destino.
martes, 23 de junio de 2009
La noche de San Juan
Mágica noche, única en el año,
En San Juan la vida nace pura,
Con el amor la dicha se asegura,
Salta la hoguera, canta como antaño
Hermanados todos nadie es extraño,
La libertad se confunde en locura,
Rodeándonos de tanta hermosura,
Que la tristeza no imponga su empaño,
Vive disfruta, regala alegría,
Tu destino se puede decidir,
Pon en ello hasta la última energía,
Tus anhelos lograras conseguir,
Cuando la noche muera y nazca el día,
En su embrujo todo puede ocurrir.
En San Juan la vida nace pura,
Con el amor la dicha se asegura,
Salta la hoguera, canta como antaño
Hermanados todos nadie es extraño,
La libertad se confunde en locura,
Rodeándonos de tanta hermosura,
Que la tristeza no imponga su empaño,
Vive disfruta, regala alegría,
Tu destino se puede decidir,
Pon en ello hasta la última energía,
Tus anhelos lograras conseguir,
Cuando la noche muera y nazca el día,
En su embrujo todo puede ocurrir.
viernes, 19 de junio de 2009
El varón caído
Voy ha hablar de alguien muy cercano a mí, dolorosamente cercano.
El se casó con una joven alocada, que le dio una hija y un sinfín de problemas.
Trabajaba lo indecible, pero nada avanzaba.
Quería a su hija con locura, tanto como a su mujer, que no paraba de torturarle.
Fue llorando a casa de mi madre, donde yo vivía por aquel entonces. Nosotros no pudimos hacer nada por él.
Sus días acabaron en el fondo del río Tiétar a tres metros de profundidad.
El forense dijo que sus pulmones estaban secos, por lo que no murió ahogado.
También dijo que su corazón estaba muy deteriorado, un colapso, fue su diagnóstico.
La niña tenía dos años y medio, cuando el corazón de su padre no pudo más.
Esta no es una historia con final triste. Mis padres cuidaron de la niña.
El año que viene yo seré el padrino de su boda.
El se casó con una joven alocada, que le dio una hija y un sinfín de problemas.
Trabajaba lo indecible, pero nada avanzaba.
Quería a su hija con locura, tanto como a su mujer, que no paraba de torturarle.
Fue llorando a casa de mi madre, donde yo vivía por aquel entonces. Nosotros no pudimos hacer nada por él.
Sus días acabaron en el fondo del río Tiétar a tres metros de profundidad.
El forense dijo que sus pulmones estaban secos, por lo que no murió ahogado.
También dijo que su corazón estaba muy deteriorado, un colapso, fue su diagnóstico.
La niña tenía dos años y medio, cuando el corazón de su padre no pudo más.
Esta no es una historia con final triste. Mis padres cuidaron de la niña.
El año que viene yo seré el padrino de su boda.
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