CEI comenzo su andadura como un blog de poesía clásica con un cierto contenido personal, que poco a poco fue tomando más protagonismo, hasta llegar a la actual fase en la que el sentimiento predomina sobre el entorno.
miércoles, 29 de enero de 2014
La noria
Lloramos por aquello que ya sabíamos.
Lloramos por aquello que no corregimos.
La vida es una inmensa noria.
El cubo de abajo se ahoga,
El de detras se desahoga lastrando la carga,
El de arriba arroja y se exhibe.
El de delante tras su exhibición
Se dirije al fondo a ahogarse.
La rosa mostró sus espinas
Y la gaviota su condición carroñera.
La flor del estiercol se crece,
El ave por lo podrido se pierde.
Sabíamos lo que les envolvía,
Son archiconocidos de antaño.
Pensábamos que no había otra cosa,
Pero siempre la hay, basta decir no.
Nos devoraron nuestro pasado
Envuelto en cal viva.
¡¡¡SI!!! Tanto los unos como los otros.
Nos han devorado nuestro futuro.
El de jovenes, adultos y ancianos.
Estamos heridos nosotros
Y las generaciones venideras.
Arrasan nuestro presente
Con el látigo de la desesperación.
Alienan nuestras mentes
Con la no tan tonta caja.
Se lucha en las calles y en la red.
Allí donde aún no lograron
Manipular, corromper y vencer.
La noria gira... y caen.
!!!SE PUEDE!!! ¡¡¡SE PUEDE!!!
martes, 28 de enero de 2014
Malos tiempos
Se necesita la caricia de una musa
Para plasmar en papel un sueño,
Un sentir, un pulso del ansia de vivir,
Pero la musa no siempre está ahí.
Éstas no juegan con el poeta yermo.
Éstas son luz, vida, alegría, tristeza...
Son el pulso más intenso de la existencia.
Se necesita estar vivo para mostrar la vida.
Quiero cantar alegrías, quiero vivir,
Mas la tristeza me envuelbe
En un espanto de premoniciones
De un futuro incierto.
Caen los días
Como árboles muertos
En lo más profundo del bosque,
Nadie los vio caer, nadie los lloró.
Sobrevivo al día con gotas de fina lluvia,
Infimas alegrías
Que mantienen mi existencia
De triste espectador
Del más pavoroso espectáculo.
Los más oscuros y destructivos valores
Florecen en detrimento del bien común.
La codicia campa a sus anchas.
Aliada con la necesidad de las gentes.
La injusticia se extiende como un incendio
Alimentado por el combustible de la impunidad.
Las voces se alzan y son aplastadas
Cuando apenas son un susurro.
Soplan malos tiempos
Y solo otros peores
Sofocarán este incendio.
El poeta sigue aferrado
A su fe ciega en el ser humano.
Sabe que triunfará,
Pero el camino es tan duro.
miércoles, 8 de enero de 2014
El cielo de Extremadura.
Tristes penumbras lo desvirtúan cual sucio plomo,
fruto del etéreo desecho de lúgubres factorías,
hasta la llegada de la ansiada luz
que lo muta en la más bella visión,
Ladrillos de oro rojo acariciados
por bucles del más sedoso algodón.
Lienzo desgarrado por la flamígera
espada del arcángel san Miguel.
viernes, 29 de noviembre de 2013
Vergüenza ajena
En ocasiones, determinadas imágenes nos llevan a errores que
nos alejan completamente de la realidad, dichos errores se abogan en la
conciencia común o la opinión general de la masa.
Hace algún tiempo en Cáceres se paseaba un anciano indigente
montado en una bicicleta de las denominadas "de Carretera". Llevaba
un pesado abrigo incluso en días que no se precisaba en absoluto, esto hacía
dudar de su salud mental, eso y lo sórdido de su existencia.
Nombro a este personaje no sólo porque se hizo eco en la
prensa local, sino por incluirle a otro no menos pintoresco, conocido en esta
pequeña ciudad como "el Pitoño"
“Pitoño” es el apodo con el que se refiere la gente a
un joven alienado que tiene la extraña
costumbre de recorrer las calles en una vieja bicicleta de montaña y detenerse
en las glorietas con una radio al hombro,
bailando desenfadadamente.
Por lo general este
tipo de actitud genera una especie de esfera en la que se engloba todos los
comportamientos del individuo, sean buenos o malos y dan como resultado un
producto presumiblemente negativo.
Como ya adelantaba en mi primer párrafo, determinadas
imágenes generan algo así como espejismos, imágenes presuntamente reales pero
completamente falsas.
Tanto el anciano como “Pitoño” practican algo tan sano como
pasear en bici, pero envuelto en su esfera pasa a ser algo negativo.
¿Negativo? Sí. Yo mismo al empezar a pasear en bici hace
algunos meses, tuve que escuchar comentarios estúpidos del tipo… “Otro Pitoño”,
“¡Mírale! Como el viejo”
Y digo yo… ¿Quién se equivoca aquí? Para mí está muy claro y
es que como dice el dicho: los beodos y los niños dicen siempre la verdad,
aunque en mi opinión personal: siempre dirá la verdad aquel que no teme sus
consecuencias.
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